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Edu López

18 / Septiembre / 2012

“De nada me interesa todo”. A partir de esta frase y concentrándola en el título {n,n,n}, el autor tratará de reflexionar, gracias a un cuidado montaje y siguiendo la línea constructiva que caracteriza sus últimas exposiciones (yes...forever, Imposible noviembre, L’amour fou), sobre la imposibilidad de contar y también sobre la paradoja que supone el seguir contando incluso después de admitida y asimilada, en la actualidad, esa imposibilidad; sobre el papel del artista y la obra de arte (como objeto) en un panorama que acusa tendencia a la ruina pero sobre el que se actúa, en muchos casos, bajo los efectos de una nunca admitida falta de empatía; sobre la necesidad de mantener excitados los lugares (individuales y colectivos) que permitan favorecer el desarrollo del pensamiento, la atención y la especulación crítica y reactiva; sobre la perversa posibilidad de elección que fuerza a seleccionar entre el todo absoluto y la nada universal; sobre la frontera que separa lo culto de lo popular, en donde el consenso establecido ante el concepto generalmente aceptado de excelencia pierde toda singularidad a partir de una suerte de oscura disolución hasta llegar a ir asimilando, de manera natural, los atributos de lo vulgar y viceversa; sobre el relato y su presentación como fuente de asociaciones que tienden generalmente hacia una suerte de rara parodia de sí mismo; sobre la ruina y su estrategia de camuflaje; y sobre la persuasión, y acerca de algún tipo de angustia, o sobre el gozo encerrado en lo mínimo, en lo portátil; y también sobre la simpatía hacia ciertos tipos de disolución y su aparente peligro (casi siempre cercano al uso contaminado, y tantas veces incierto, del lenguaje); sin olvidar la física de los desplazados, la presencia universal del monstruo, las lecturas erróneas y sus derivados así como la preocupación ante el atractivo y peligroso uso del procedimiento, la citación o el robo, entre otras cosas.
El conjunto de obras, cuidado, y que se selecciona para la ocasión, muestra trabajos, en su gran mayoría, llevados a cabo durante este mismo año. La pintura, el dibujo y la edición son la base sobre la que se propone un plan de exposición en donde el centro narrativo pierde parcialmente su definición, manteniéndose un flujo dinámico que insiste en las partes a la hora de asegurar un todo que se prevé improbable, posiblemente acercándose, de este modo, a algo parecido al modelo Holzwege que propuso Heidegger (más quizá aquí por la niebla que crece desfigurando el bosque, que ante la riqueza que nace del seguro extravío frente al flujo de nuevos caminos siempre ocultos, o por ocultar; que también), o a la Klangfarbenmelodie de Arnold Schönberg (obra que crecía gracias a pequeñísimos cambios de tono, donde se juntaban de manera asombrosa asonancia y disonancia) tanto como al modelo de construcción literaria utilizado por Arno Schmidt o a ciertos aspectos de la física de partículas (principalmente cuando el modelo atómico sirve aquí para entender este proceso de equilibrio, relación e influencia efusiva, en donde un sistema, que puede ser creado artificialmente, cerrado y compacto, en principio, puede llegar a emitir grandes cantidades de radiación (ondas o momentos de influencia) presentando, a un mismo tiempo, zonas de sombra o asombro que enriquecerán la estructura, ampliándola, tanto como a su posible observador, que comprobará como se altera o modifica esa organización frente al hecho de ser observada; quizá, tan solo, ante el propósito de hacerlo)a la hora de ensamblar, bajo una misma y en apariencia heterogénea premisa conceptual, obras de citación crítica con otras puramente experimentales, intentando, ese parece ser el planteamiento, no incidir precisamente en nada cuando en realidad lo que se está consiguiendo es, finalmente, todo lo contrario.

El título, por otra parte, se propone como un triple enigma. Sus múltiples soluciones (que solo serán una) quedarán, ese es el deseo que se encierra entre paréntesis, en manos del espectador.
Edu López

Nace en San Sebastián, en diciembre de 1965.
Licenciado en la facultad de Bellas Artes de Bilbao, 1983-88.
De 1989 a 1991 vive y estudia en Kassel, Alemania, gracias a una beca de la Diputación foral de Guipúzcoa.
Desde 1992 vive y trabaja en Bilbao.
Ha realizado, desde 1988, un total de 25 exposiciones individuales y participado en un buen número de colectivas (más de 50).
Entre los premios recibidos cabe destacar: El Certamen de Artistas Noveles 1990 (San Sebastián) y Gure Artea 1999(Gobierno Vasco).
En los últimos años ha participado, junto a la Galería Altxerri, de San Sebastián, en las ferias internacionales de Chicago (EEUU), Colonia (Alemania) y Arco (Madrid) y con la Galería Trinta, de Santiago de Compostela, en ArtMiami (EEUU).

Colaborador circunstancial de varias publicaciones, cabe destacar entre sus textos publicados: Turbinas y Prontuario de acéfalos, ambos editados por Olerti Etxea, de Zarautz, en su colección Orientación Norte, en 1999; y el libro con cinco litografías sobre textos de Jack London, estampadas por Don Herbert que con el título de desólè editó la diputación Foral de Guipúzcoa en 2001. En 2012 publica {n}, un texto en 168 dibujos (editorial On Another Planet) y, junto a BecAuer, ultima la producción de una pieza electro-acústica inspirada en una breve frase del teórico de origen alemán Klaus Schneider.

La exposición {n, n, n} se ha podido llevar a cabo gracias a una Ayuda a la Creación del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.